domingo, 21 de septiembre de 2014

#181. Medio año... ¡Que se dice pronto! La verdad, no estoy muy contenta conmigo misma las últimas semanas. Llevo ya 15 días en mi nueva ciudad y todavía no me he apuntado al gimnasio (con lo que me encanta a mí el deporte, pero es que encima no puedo salir a correr del calor que hace). Estoy en un momento de transición de estos que necesitas calma... Pero ya se acabó. Mañana voy a inscribirme.
 
No tengo nada más que contar a pesar de que hace mucho que no escribo... La universidad me va bien, estoy contenta. He cogido un poco de peso, pero ni siquiera he querido subirme a la báscula. No voy a obsesionarme.
 
A ver si algún día de estos saco tiempo y os hablo de un tema que tengo pendiente.
 
Espero que a todos los que nos leéis os vaya bien. Gracias por esas 1940 visitas!!

sábado, 6 de septiembre de 2014

Vida nueva

Empecé con todo esto hace 166 días llena de ilusión. Siendo sincera y realista, pensaba que esta vez lo conseguiría de una vez por todas, pero creía que de forma rápida. Son 5 meses y dos semanas, ¡que se dice pronto! Casi medio año de altibajos, tentaciones, alegrías y penas.
 
Mañana me mudo; ciudad, familia, casa, amigos, conocidos, universidad, gimnasio... Todo va a ser nuevo, y me llevo conmigo a mi nueva yo. Porque hace unos meses me prometí 3 cosas. Una de ellas era no llegar a la universidad siendo la gorda de clase. Sigo con temor a serlo, pero ahora la presión que ejerzo hacia mí al respecto es menor. ¿Y sabéis por qué? Porque llevo luchando 166 días por cambiarlo, y porque poco a poco voy encontrando el camino.
 
Son 8 kilos los que ya me he quitado de encima, y 9 los que me separan de mi objetivo. Y aunque voy despacio y la báscula a penas cambia sus números, las personas que hace tiempo que no me ven no hacen más que decirme que soy la mitad de lo que era el 24 de marzo.
 
Pero para mí eso no es lo más importante, sino lo que yo pienso. Y gracias a que me di cuenta hace 6 meses de que las cosas ya no iban bien, estoy más contenta y soy más feliz. Porque puedo ponerme ropa de mi madre y de mi hermana pequeña, porque hay pantalones que he tirado de lo grandes que me están, porque me siento más ágil, confío más en mí, ¡y puedo salir a correr! Los primeros meses 8 minutos a trote suave eran un sufrimiento para mí. Ahora estoy corriendo 30. Y no es solo por el fondo físico, sino por los límites mentales que soy capaz ahora de apartar de mi camino, los cuales antes podían conmigo.
 
Por todo eso, voy a seguir luchando. Ahora me esperan unas semanas de locura, aunque espero perder más peso de lo que estoy perdiendo estas últimas semanas, ya que tengo la universidad a 25 minutos andando de casa y hago el recorrido 2 o 4 veces según el día, más los paseos para conocer mi nueva ciudad, y el gimnasio... Y encima de que en la nueva casa no se compran tonterías para comer, no sé cocinar a penas, así que me veo sobreviviendo con ensaladas, purés y pollo a la plancha.
 
Os iré contando. Esta soy yo ahora con mis 8 kilos menos. Espero dentro de poco, poder subir fotos donde se note el cambio.