Mi última entrada fue el 10 de abril, diez días antes de partirme el tobillo. He estado muy aislada estos tres meses, las primeras semanas sin ganas casi de salir de casa; el mundo se me vino abajo ese 20 de abril a las 7 de la tarde. Fue un chasquido que lo cambió todo.
Han sido muchas semanas de escayola (exactamente 6 y media) en muchas de las que me he tenido que apañar prácticamente sola para todo. Y la recuperación... algo más lenta de lo que imaginaba desde el principio, pero bueno.
He ganado unos kilos en el tiempo que he estado parada. No os voy a mentir, no sé cuanto porque he preferido dejar pasar los días hasta que he cogido una rutina de deporte para pesarme. A día 18 de julio mi peso era igual al de hace mucho mucho tiempo, pero ya sabéis que a mí el peso me da un poco igual... en lo que yo me fijo es en el porcentaje de grasa corporal. ¡Y sorpresa!
- Marzo 2014: 44,3%
- Junio 2014: 39,8%
- Septiembre 2014: 39,6%
- Abril 2015: 34,7%
- Julio 2014: 32,7%
Mi rutina de gimnasio, los paseos en bici que solemos hacer en verano, partidos de diferentes deportes.... El verano me gusta. Además mi alimentación esta siendo buenísima; tan buena que hacía mucho que no la llevaba tan estrictamente con ganas.
Mi meta de aquí a final de verano es quitarme 5 kilitos (o lo más aproximado posible), pero me conformo con ponerme en forma de nuevo para empezar a entrenar en septiembre-octubre si el tobillo está al 100%.
Estos 92 días han sido para mí una gran lección; hay días y temporadas mejores y peores, hay obstáculos que nos hacen aminorar el paso o cambiar de camino... Unas veces tendremos que hacer pequeñas paradas para respirar, y otras iremos con tanta carrerilla que ni lo necesitaremos... La mirada siempre hacia adelante y puesta en un objetivo porque, tarde o temprano se llega; sí, se llega.
Un saludo enorme, Mai #486