sábado, 29 de marzo de 2014

Las dos caras de una moneda.

Hace un año:

-Patri, ve al super y compra algo para esta tarde, que vienen tus tios y les sacaremos algo para merendar.- Mi madre.

Tras un paseo por los pasillos del super que debería evitar, cojo un par de cajas de pastas de esas que vienen gran variedad y que a mi me gustan todas. Me dispongo a hacer cola para pagar y delante mía hay una mujer con sus dos hijos, dos niños pequeños.

-Mira, está gorda- Le dice uno al otro.

(Esto pasó hace como un año y me acuerdo hasta de la cara de los niños).

Hace menos de un mes:

Vuelta a casa después de una sesión de gym con una amiga, voy en el bus y me siento, enfrente tengo a una madre con su hijo.

-Mamá, me voy a sentar con la chica.

-¿Por qué cariño? deja tranquila a la chica.

-Es que es muy guapa, mamá.

Son dos situaciones muy parecidas y muy diferentes a la vez, está claro que recuerdo con mucho más cariño al niño del autobús que a los niños del supermercado, pero realmente ambos tenían razón. ¿A caso no es verdad que esté gorda? ¿Pero no es igual de verdad que a los ojos de mucha gente puedo ser bonita?

La opinión de una persona, no es la opinión global que la gente tiene de ti. Yo estoy gorda, pero también puedo resultar guapa, soy cariñosa pero tengo genio, soy inteligente pero perezosa... Soy muchas cosas que alguien que no me conozca no podrá advertir. Por eso me siento orgullosa de tener mucha gente que ve las dos caras de mi moneda y que a pesar de ello, me quieren. Personas que tienen la opinión global de quien es Patricia y aún así están ahí conmigo cada día en momentos buenos y malos.

Es muy fácil estar en los buenos momentos, pero ellos están ahí cuando yo me caigo y me ayudan a levantar y por eso les estaré siempre agradecida, saben que cuando se caigan ahí estaré yo también.

Es difícil no juzgar a la gente, pero mejor juzguemos cuando tengamos una visión global de quienes son y cuando sepamos quienes somos nosotros mismos.

Muchos besos y abrazos.

Patri.




Dieta sin excesos, deporte y horarios

#6. Seis días a dieta y los cambios ya son muy grandes. La verdad no soy una persona de obesidad que llame la atención, solo me sobran 10-15 kilos (aunque ya estoy dentro de un peso saludable para mis condiciones). Pero tengo bastantes dificultades a la hora de bajar de peso. Las dietas normales no suelen funcionarme mucho, las ricas en proteínas solo hacen que mi masa muscular aumente y si ya tengo un poco mas de lo normal... Por eso esta vez estoy probando una dieta de tres fases seguida por una nutricionista licenciada que se basa en intercambios.


No sé si alguna vez habréis probado este tipo de dietas que consisten en tener grupos de comidas, por ejemplo: lunes para comer me tocaría 1,5 de verdura y 1 de carne/pescado. Voy a las listas y veo a cuánto equivale cada ración, que puede ser un bol de lechuga, un plato hondo de alubias verdes, un plato llano de espinacas, media berenjena... y así cada día voy construyendo una dieta diferente de la cual no me aburro. Lo único que estoy echando de menos son los macarrones con queso... Pero ya vendrán. Aún estoy en la primera fase, que es una fase de choque, aunque la verdad es que me encuentro bastante cómoda.


Me quedan 8 días para cambiar a la fase progresiva en la que iré perdiendo poco a poco más peso... Pero esta es una dieta en la que es importantísimo hacer mucho deporte. Yo la verdad que esta semana he hecho demasiado y ahora lo estoy pagando con una sobrecarga muscular, pero qué le vamos a hacer...


No os podéis imaginar, (bueno sí, si que podéis) lo difícil que me está resultando ver los cambios y pasar por delante de la báscula sin subirme... ¡Estoy deseando que llegue el día 7 para poder hacerlo! Aunque mientras tanto, voy a ir sacándome fotos los lunes para ir viendo la evolución que voy teniendo. Así, por muy pequeñísimo que sea el cambio y yo casi ni lo note, podré ver el antes y después para convencer a mi cabeza de que hay que seguir adelante trabajando duro.


Mi estómago se va acostumbrando a no tener "comidas extras". Y con extras me refiero a dos cosas: extra-grandes y extra-necesarias. De hecho ayer se me olvidó por completo almorzar y merendar. Muy mal por mi parte, nunca hay que saltarse una comida por las consecuencias que puede traer en la siguiente.


Pero lo más importante que tengo que decir es que por primera vez en mi vida mi estómago avisa a mi mente de que tiene que comer y no al revés. Y por eso estoy muy entusiasmada.


Y como os dije ayer, hoy va a ser un día difícil de tentaciones. Pero ya tengo pensado qué voy a llevar a la cena que tenemos. Me toca: 1 de verdura, 1 de huevo, 1 lácteo y 0,5 de grasa. Me voy a preparar una ensalada del tamaño de un bol (que es lo que equivale a 1 de ensalada), una tortilla francesa de 1 huevo para trocear en la ensalada y darle un poco de sabor, un yogur natural desnatado y edulcorante para echarle, y la cucharada de aceite, para aliñar. ¿Qué es lo que peor voy a llevar? El postre y el alcohol de la fiesta de después. Por eso mismo, tras la cena me volveré a casa a dormir. Sí, se puede salir sin beber, pero ya estás cambiándole los horarios a tu cuerpo. Llegaras a casa con hambre y comerás lo que no debes, o no desayunarás ni almorzarás por dormir... Estoy en una dieta en la que seguir el régimen es muy importante, pero al igual lo son el deporte y los horarios.


Ánimo a todos, de verdad. Podemos conseguirlo, solo necesitamos un gran esfuerzo. ¿Vosotros creéis que el corredor de una maratón nació aguantando los 20 kilómetros? Para nada. Empezó poco a poco. Aguantando uno, dos... y cuando estaba cansado y casi sin fuerzas, era cuando más tenía que tirar de su cuerpo para obligarse a superar su tiempo cada vez más. Y así llegan ellos a su meta y nosotros también.


Pasar buen fin de semana de NO excesos. Un beso enorme.                                                  


                                                                                Mai.