martes, 25 de marzo de 2014

Lo que antes se ansiaba y ahora se desprecia.

Hoy voy a comenzar con una pequeña historia:

Hace 60 años, en tiempos de la posguerra donde pasar hambre era tan normal como respirar, vivía la pequeña Julia, que formaba parte de una familia de lo mas humilde. Con 6 hermanos más, ella era la mayor de todos ellos y la única mujer.

Podemos suponer que el plan típico de hoy de comer las cinco comidas diarias, en ese momento se trataba de un imposible y mas en su familia. Su madre le recriminaba que jamás encontraría un buen mozo que quisiera casarse con ella, pues a pesar de ser una buena muchacha y muy trabajadora, era demasiado esmirriada y parecía casi imposible que una cinturilla como la suya pudiera albergar en ella su futura descendencia. Así pues, Julia odiaba mirar su reflejo cuando iba a limpiar las ropas al río, pues su rostro estaba demasiado chupado y los pómulos se le marcaban en exceso.

En la plaza del pueblo, vivía la hija del alcalde. Ésta, era una preciosidad: alta y robusta, mejillas rellenas en las que siempre había cierto rubor. Cuanto ansió Julia ese rubor en sus mejillas, ella que siempre lucía paliducha por la falta de sustento, por no hablar del deseo de poder llenar de forma bonita sus ajados pantalones, que de forma segura se verían mejor en un cuerpo que los inundara. Julia estaba realmente acomplejada por su delgadez.


Si Julia estuviera hoy aquí, ahora... se sorprendería de cuan estúpidos podemos llegar a ser. Lo que es sano, jamás puede resultar feo. Claro está que la obesidad ni es bonita ni por supuesto sana, pero como tampoco lo es un cuerpo anoréxico, o un cuerpo mal nutrido. Sin llegar a esos extremos, deberíamos dejar de llevarnos las manos a la cabeza ante algunos kilillos de mas, que hoy en día y con la crisis económica que hay... ¡Nunca se sabe cuánto podríamos llegar a echarlos de menos! Tengo la necesidad de escribir sobre este tema, porque yo he sido la primera estúpida a la que le ha costado entender esta tontería, y me gustaría que nadie mas cometiera los errores que yo misma he cometido y que tanto me han hecho sufrir a mi y a los míos.


Querer mejorar, es bueno. Obsesionarse, jamás lo es.

Y dicho esto, mi primer día vegetariano ha sido un éxito. Estoy absolutamente contenta por mi decisión, meditada con mi médico de cabecera y muy reflexionada por mi parte. Hoy he probado el tofu ¡y me ha gustado! Animo a todo el mundo a probarlo, posee las cualidades de la carne pero sin ser graso, lo que lo hace ideal para la dieta y a demás muy sano. (Por no mencionar que ningún animal sufre en su proceso de elaboración).

Comienzo con muchas ganas y ánimo.

¡Muchos besos y abrazos!

Patri.




Mente sana significa ilusión



#2. Esperanza: Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. (RAE)

¿Qué conocemos sobre ella? Lo único que sabemos es que la esperanza es lo último que se pierde. Pero yo creo que en este caso es un poco mentirijilla. Es una de las pocas situaciones en las que la esperanza se convierte en algo más real que un simple sentimiento, porque se basa en unos números que hace que a veces perdamos la ilusión.

 Ilusión. Creo yo que esto es, en este caso, lo último que perdemos. Sentimiento que hace que nuestra imaginación vuele, creando una vida que deseamos. Y aunque no nos quede esperanza, siempre tendremos ilusión por cambiar, por vivir un sueño y por hacerlo real. Y es por ello por lo que tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas contra todo aquello que nos hace daño.

Gordos y gordas que vivís un mundo ficticio e ideal en vuestra mente, y que ansiáis algún día poder conseguir; no desesperéis. Es la única idea que tengo yo en mente cada vez que mi cabeza pide a mis manos que cojan comida. Cerrar los ojos, imaginaros en una isla desierta y hacer una cuenta atrás desde diez. Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero... Al contrario de como parece, las primeras veces es muy fácil no caer en la tentación, pero según pasa el tiempo la cuenta atrás va siendo un obstáculo más antes de poder disfrutar del siguiente paso. No desesperéis, luchar, trabajar contra vuestra mente. Aunque la mente es lo más fuerte que tenemos, solo es cuestión de educarla y sanearla.

Y ahora, gordos y gordas sonreíd, porque tengo la explicación de por qué nunca funcionan nuestras dietas. Estas se basan en obligar a nuestro cuerpo a utilizar sus reservas ingiriendo menos energía a la que estamos habituados mientras hacemos ejercicio. Pero eso mismo, acompañemos nuestro esfuerzo físico, con esfuerzo mental. Amaestremos muestra mente, y aprendamos después a escuchar a nuestro cuerpo cuándo nos pide comer.

Hoy, segundo día de dieta puedo decir: que he pasado hambre, que me he agotado en el gimnasio y que he conseguido negarme a lo que mi cabeza me decía. No os desesperéis, es un camino largo y costoso pero que merece la pena.

Gracias a los que nos leyeron ayer. Un beso enorme a todos.


                                                                                       Mai.