Mañana es un día complicado, 15 de abril, un día cualquiera para muchos y un día especial para los que te conocimos. Eras de esas personas que en poco tiempo llega al corazón y se instala ahí para siempre, una persona que con su sonrisa iluminaba cualquier habitación por mas gris que esta fuera.
Mañana cumplirías 22 primaveras y nosotros lo celebraríamos como tu sabes, viendo la película "el vuelo de la libélula" nuestra película, la sigo viendo cada 15 de abril, como también veo cada 4 de junio "el fuego de la venganza" aunque sin ti no sea lo mismo. No pasa un sólo día que no me acuerde de ti, de tu fortaleza, tu coraje y sobre todo de tu interminable alegría, ya son 1131 días sin tu presencia, 1131 días en nuestro corazón.
A veces hablo con tu hermano y ambos hemos llegado a pensar que estabas ahí con nosotros, tu presencia es fuerte. Algunos llegan y otros se van, pero es tan injusto que tú te marcharas... Se que en el fondo estás ahí y que nos escuchas y nos cuidas a todos como siempre lo has hecho. Esa tarde de tomar el sol en la puerta del hospital y confesarnos hasta lo más intimo, descubrir cada secreto y saber que nada de eso saldrá de ahí, te han quedado muchas cosas por vivir... incluso demasiadas, 19 años nos son suficientes para nadie.
Un sabio, como Albert Espinosa dijo en un libro precioso que esas vidas que se van siguen en los que nos quedamos, yo comparto la tuya con Manu y ahora vivo una vida y media. Espero que te guste como la estoy viviendo, espero mejorar pero creo que voy por el buen camino, prometo que algún día no demasiado lejano haré todos esos viajes que deseábamos hacer juntos (lo que no haré es tener la novia que tanto deseabas jajaja) aunque cualquier chica hubiera estado en deuda de por vida por estar con un tío como tú, aunque tú no lo vieras.
Gracias una y mil veces por haber estado ahí hasta el último segundo, por tu lección de fuerza y humildad, por quererme y dejar que te quiera y gracias por haber aparecido en mi vida. Te echo de menos, porque incluso después de haberte ido me sigues ayudando, eras especial. La vida se ha perdido una gran persona, pero el cielo ha ganado el mejor ángel.
Te echo de menos, pero algún día nos juntaremos y volveremos a sentarnos en un jardín, esta vez espero que sin sillas de ruedas y ponernos al día de los más íntimos secretos, esperando que el sol nos tueste un poquito la piel. Siempre amigos, siempre compañeros, Te quiero Gonza.
Esta publicación, va dedicada a un gran amigo que el 10 de marzo de 2011 nos dejó tras luchar durante muchos años contra la leucemia. Tan sólo con 19 años se convirtió en la persona más sabia que he conocido jamás. Se merece un homenaje y esto es todo lo que puedo ofrecerle, quizás algún día pinte su nombre en algún sitio precioso que el deseaba visitar, todo es poco. Solemos magnificar a las personas cuando nos dejan, pero él era grande antes de dejarnos.
De parte de tu hermano, de tu madre y mia, Feliz cumpleaños, TE QUEREMOS.
Patri.
lunes, 14 de abril de 2014
No hay nadie que confie en ti tanto como tú
#22. Es increíble cómo puede llegar a doler una mentira. Es una pequeña decisión que se toma en un momento concreto, pero que puede alterar el transcurso de muchas cosas. No me refiero a las mentrijillas, ni a las mentiras piadosas, sino a las que hacen daño de verdad. A esas que se incrustan ahí y dejan marca.
Tras un problema de este tipo tenemos dos opciones, perdonar y continuar, o dar la espalda y nunca volver a mirar atrás. Ambas duelen un instante a una u otra parte, pero siempre alguien sale ganando. ¿Pero qué pasa cuando alguien se miente a uno mismo? Es una de las cosas más duras que existen. Mentirte es dudar de ti, no confiar, tratarte como un extraño...
No debemos mentir a nadie por agradar a alguien. Ni siquiera para producirnos felicidad a nosotros mismos, porque alguien pierde siempre, y muchas veces eres tú aunque no lo quieras. Mentirte a ti mismo es dudar de todas tus decisiones, e incluso hacer dudar a los demás sobre ellas. Porque siempre que nos tropezamos, a la siguiente iremos con miedo mirando al suelo para que no vuelva a ocurrir. ¿Y qué sucede si sólo centras tu mirada en no volver a recaer? Que te olvidas del resto que tienes alrededor, y hay más peligros alrededor que dentro de ti. Si me tropiezo, ya me enderezaré.
Todo esto, traspasémoslo a nuestra situación. Todas esas veces que nos permitimos saltarnos la dieta, y llega un momento en el que es una vez tras otra. Sacas la báscula y no te crees el resultado. Y le das vueltas a la cabeza a ver cómo ha podido ser. "Yo estoy comiendo bien... Solo me he pasado en situaciones contadas. Algo pasa porque no es normal. Esta dieta es una mierda. No sirvo para estar delgado...". ¡Nos estamos mintiendo! Somos lo que pensamos y hacemos, y si dejamos de confiar en nosotros mismos, decirme en quién vais a depositar una pequeña pizca de confianza... Yo os lo digo, en nadie.
Tenemos que confiar en que somos fuertes, en que podemos conseguirlo. Sin mentiras, sin falsedades, sin malos sentimientos, sin girar la cabeza hacia otro lado. De frente contra todo y contra todos. Porque si yo no lo consigo, no creo que lo haga nadie. Es ponerle ganas al asunto y esperanza. Y si algún día me fallan, o se me están agotando, sé que habrá alguien conmigo que me de un empujón. Pero siempre y cuando esa persona vea que, ante todo, yo confío en mi y lo he intentado.
Mai.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)