#11.Te levantas de la cama y subes la persiana.
- Si hace bueno: ¡Qué pereza ir al gimnasio! Voy a hacer un buen plan para aprovechar el sol. Ya iré mañana a hacer deporte que por un día no pasa nada.
- Si hace malo: ¡Qué pereza ir al gimnasio, con lo que llueve! ¡Y con el frío que hace! Ya iré mañana a hacer deporte, que por un día no pasa nada.
Y esto ocurre un día, y al siguiente otra vez. Y lo vas dejando continuamente.
Un día te das cuenta de que hace un mes que no sudas ni una gota, y decides por fin ir. Pero como no hace el tiempo que tú quieres lo vuelves a dejar otro día más. Al final decides ponerte serio contigo mismo y fijar un día para empezar a ir todos los días.
Primer día: No aguantas ni la mitad de lo que aguantabas. ¡Menuda idiota por haber dejado tanto tiempo de ir! No voy a volver a dejarlo, no quiero que me pase lo mismo.
Segundo día: Estoy muerta, ¡qué agujetas! Me duele hasta el alma... Hoy voy a intentar superar lo que hice ayer. Es imposible, no puedo moverme. Voy a hacer un poco, y para casa.
Tercer día: Hoy si que siento músculos que ni sabía que existían. Me voy a tomar hoy el día de descanso de la semana porque no puedo más...
Cuarto día: Parece que estoy algo mejor, voy a volver. Me ha costado empezar, pero he podido hacer lo mismo que cuando retomé.
Quinto día: Voy a dejar que pasen unos días de descanso, que estoy otra vez como el otro día.
Y así, es como una persona vuelve a abandonar la rutina del gimnasio. Cuesta y es difícil... pero al final cuando vas viendo evoluciones es cuando de verdad te alegras. No se producen cambios de un día para otro porque este es un proceso muy muy lento. Duele unos días, pero hay que aguantar, porque la satisfacción de decir "LO CONSEGUÍ" es brutal.
Paso a paso, poquito a poco lo vais a conseguir, estoy segura. Ánimo a todos los que lo estáis intentando, no os rindáis. El principio es difícil pero luego ya va todo rodado.
Mai.
