sábado, 19 de abril de 2014

Escribiendo felicidad

#27. Desde muy pequeña he tenido una imaginación increíble y me ha gustado mucho escribir. Mi madre tiene historias mías guardadas las cuales no recuerdo haber escrito jamás (debía tener unos 8-9 años).. Hace un tiempo empecé a escribir un libro. Eran una serie de páginas donde hablaba de todo lo que sentía estando a dieta. Me costó mucho decirle a la gente lo que estaba haciendo, y como al tiempo me estanqué con la dieta dejé de escribir. Bastante tiempo más tarde, hablando con Patri nos pareció muy buena la idea de escribir un blog.

Os voy a poner parte de la primera página de lo que escribí hará año y medio más o menos, puede que más. Espero que os guste:

" “Nunca te encontrarás a ti mismo hasta que no te enfrentes a la verdad.”

Antes de empezar, lo primero que quiero decir es que la palabra gordo o gorda es una forma de definirnos, no es un insulto. Es una realidad que tenemos que aceptar. Y que como otros muchos adjetivos físicos (como alto o bajo, peludo o calvo) puede utilizarse para ofender. Pero no es mi caso. También me gustaría hacer saber que somos personas normales. Con el peso un poco pasado, pero como el resto de gente que pasa por la calle. Por eso mismo, nadie debería mirarnos de forma extraña, ni dirigirnos palabras soeces. Seguramente seamos muchísimo más fuertes que ellos por dentro, y como personas valdremos bastante más.

Recuerdo la primera vez que me llamaron gorda. Tendría unos 8-9 años. Siempre lo he recordado, aunque entonces tampoco me afectó tanto. Después de esa, ha sido una vez tras otra; y cada cual peor, porque eres mayor y vas siendo más consciente de que lo hacen por herirte.

¿Cuántas veces habremos dicho que somos gordos sin complejos? Mentira. Me atrevería a decir que el 95% de los gordos que opinan eso no dicen la verdad. De una forma o de otra, provocados por sí mismo o por los demás, alguna vez en su vida los tienen. Otra de las grandes mentiras que siempre decimos es que queremos perder peso por salud. Seamos sinceros… ¿quién se cree eso? Nos encantaría mirarnos al espejo y no ver piel sobrante en los brazos, ni barrigas que caen, ¡y que hubiera espacio entre nuestros muslos! Y esa de “si pudiera volver atrás las cosas serían diferentes. Me alimentaría mejor, haría más deporte…”

Queramos o no, estamos gordos y punto. La culpa es de muchos factores: genética, alimentación y deporte inculcados por los padres, clase social... Pero la solución solo la tenemos nosotros. No podemos cambiar que en el colegio nos llamaban gordos, ni que en el instituto éramos el peor de la clase en gimnasia. Tampoco cuando teníamos alrededor de 20 años y pasábamos cerca de jóvenes con la cabeza agachada, repitiéndonos por dentro lo gordos que estamos y autoconvenciéndonos de que solo sería una vez más y que pronto pasaría. Y esas tantas y tantas sillas en las que no nos hemos podido sentar, o lo hemos hecho con cuidado por miedo a que se rompieran. No sé el resto, pero yo no quiero que mi vida siga siendo la misma, y que esté llena de miedos e inseguridades provocados por la sociedad en la que vivimos.

Quien diga que nunca ha pensado en que la vida de sus hijos va a ser totalmente diferente a como fue la suya, también está mintiendo. Si no cambias tú primero, si no encuentras esa motivación y esa fuerza para luchar por ti mismo, nunca conseguirás nada."

Sabéis que cada una de nuestras publicaciones tiene un mensaje; unas veces para la sociedad, otras para los gordos, o para las chicas, o para los que tienen fobia de tratar con gente diferente... Pero siempre tenemos un pequeño comentario de ánimo, frustración, queja... Hoy mi pequeño mensaje es que poca gente se respalda en escribir como ayuda frente a situaciones, momentos o épocas difíciles. No hay que ser fantástico para hacerlo, simplemente tienes que creértelo, al igual que todo en esta vida.


Ánimo porque todos juntos somos mas fuertes.

                                                                                                  Mai.

Arriésgate.

Cada minuto, miles de personas en lugares de todo el mundo están recordándose. Muchas seguramente a la vez, otras abrazadas a la persona equivocada. Cuando estás enamorado piensas en esa persona una media de 500 veces al día, el amor es algo así como una pequeña obsesión. El amor correspondido puede ser precioso, el amor no correspondido puede ser una locura.

Cuántas veces nos hemos enamorado de alguien a quién ni siquiera nos hemos atrevido a decir que nos gusta por miedo a que nos rechacen o nos dejen de hablar. Jamás he sido partidaria de eso, cuando alguien te gusta creo que debes decírselo, por una parte porque probablemente se fije más en ti y puede que así haya una posibilidad de que surja algo, y porque creo que no hay mayor piropo que el que te digan que le gustas a alguien, a mi por lo menos me encanta.

Comprendo que en edades tempranas en las que todo da vergüenza, decir algo así sea realmente difícil, pero una vez superada esta etapa no podemos dejar que nuestros miedos nos superen. Los gordos y los feos también se enamoran y creo que a nadie le parecerá un insulto que le declaren su amor. 

El miedo a ser valiente, a equivocarse, es lo que evita las cosas más bonitas de la vida. Cuántos amores que jamás llegarán a nada por miedo, por vergüenza o por inseguridad... Es una verdadera pena, pues realmente un cuerpo atrae pero lo que verdaderamente enamora es lo que hay dentro. Enamorarse de verdad no es algo que pase todos los días, no creo que haya mas de tres o cuatro personas de las que te enamores en toda tu vida y sería una pena desperdiciar una vida con alguien por algo así.

En el amor se llora y se sonríe, pero siempre merecerá la pena más arriesgarse que quedarse con la duda de qué hubiera pasado. No vale de nada soñar cada noche que te abrazas a esa persona y luego cuando la ves agachar la mirada, el amor no va a llamar a tu puerta y eso hay que tenerlo muy claro. Y si alguien te deja de hablar o algo parecido porque le confieses tu amor, es que probablemente no sea merecedor de ello.

Hazte querer y te querrán, hazte respetar y te respetarán. Todos somos valiosos y nadie debe quedarse con los restos de otra persona por miedo, merecemos un amor sano y feliz, un amor completo. Lo que debemos tener muy claro es que si no arriesgas, no ganas y el premio puede ser fabuloso. 

Arriésgate.

Muchos besos y abrazos.

Patri.