#7. Ser consciente de la necesidad de bajar de peso es un gran lastre para nosotros. Yo últimamente lo estaba llevando bastante mal. Aunque siempre he tenido algo de sobrepeso, estos dos últimos años es cuando realmente han aparecido los problemas, y sobrellevar esto ha sido muy difícil. Yo era una gorda sin complejos, lo he sido mucho tiempo; no sé qué cambió. Ya había probado una dieta que no salió bien. El no conseguirlo a la segunda pudo ser la gota que colmó el vaso, pero no lo tengo del todo claro. Si a eso le sumas que la gente de mi alrededor estaba adelgazando, me hacía sentir peor aún conmigo misma.
¡Bueno que me desvío del tema! Esta entrada no es para hablar de cómo me sentía antes de tomar la decisión de cambiar mi vida para siempre, sino porque soy una persona muy fría que apenas expresa el afecto a nadie. Y simplemente quiero agradecer a todos los que me apoyan y me preguntan a ver qué tal lo llevo o si ha habido más cambios. Gracias a todos, me hacéis sentir arropada para seguir adelante y con más ganas aún si se puede. Gracias a mi madre por hacerme todos los días la comida aunque a día 7 ya estés un poco harta, y sobre todo gracias a ellos, a todos mis amigos, que día a día son los que más me ayudan a remar a contra corriente. Sin ellos no sería nada.
Soy una persona que a pesar de llevar fachada de dura y de no llorar ante nada, la vida me ha hecho que por dentro sea muy frágil. No es fácil escuchar comentarios, ni recibir ciertas miradas. Yo recuerdo la primera vez que me llamaron gorda (y eso que yo soy de las que piensa que la palabra gorda es una forma de describirse físicamente, que no debería ser utilizado como un insulto) cuando tenía unos 8 o 9 años. Aún no lo he olvidado, ni a la persona que me lo dijo. Ni tan siquiera la mirada con la que acompañó esas palabras. No le deseo nada malo, simplemente me gustaría que por una vez en su vida, por un mísero un instante, se sintiera como nos sentimos nosotros cuando nos hacen ese tipo de comentarios.
Ahora bien, es más fácil perdonar a un niño que no controla su maldad que a una persona adulta. Porque yo tenía un compañero hace muy poco tiempo que se metía conmigo. Pero no era el típico insulto de "¡Eh tú, gorda!" sino que lo hacía de una forma que los demás (no gordos), no eran conscientes de esas palabras inapropiadas o hirientes. ¿Sabes qué? Esto va para ti, cuerpo de gimnasio y mente de primate: hace no mucho que me enteré de que tu también fuiste gordo un tiempo atrás, y me he dado cuenta de que tienes un trauma que todavía no has conseguido superar, por eso necesitas dañar a los demás con todo lo que a ti un tiempo atrás te dijeron. A ti voy a dedicarte mi victoria, a ti y a todos aquellos que son como él. Vosotros sois los que realmente necesitáis ayuda. Porque yo os voy a decir una cosa, cuando adelgace y pierda todo el peso del que quiero deshacerme, seguiré teniendo mente de gorda para apreciar aquellas cosas que vosotros no hacéis.
Mucho ánimo a todos aquellos que necesitáis la ayuda de un especialista más que nosotros una dieta.
Un beso muy grande para vosotros, espero que os vaya bien en la vida.
Mai.
No hay comentarios:
Publicar un comentario