viernes, 28 de marzo de 2014

Dieta sin excesos, cuerpo sin complejos

#5. Las cosas no son tan fáciles como parecen. La verdad es que la dieta iba demasiado bien para ser ya cinco días los que llevo sin excesos. ¡Hasta mido la cucharada de aceite de la ensalada! Diréis que soy un poco exagerada, pero para mí que soy deportista una dieta de 1500 calorías es poco en comparación con las 2000-2500 que tomaba de normal. Y donde más lo estoy notando es en el gimnasio, no en el hambre (porque como las mismas cantidades de comida, pero alimentos menos energéticos). Me canso un poco antes de lo normal, pero bueno, es un periodo de tiempo corto así que habrá que aguantar.

Lo que iba diciendo, que hay veces que las cosas se complican. Como por ejemplo ayer, que todo mi alrededor estaba celebrando un cumpleaños con dos cajas de pastas. ¿Lo mejor para no comer? Evitar esas situaciones tentativas. ¿Lo mejor para mí? Quedarme y ver como el resto las disfrutan, porque así me demuestro a mí misma que soy capaz de ponerme unos límites. Es un gran paso el aprender a decir que no. Ya que la mente nos ciega y no nos deja ver qué hay más allá de ese NO o de llenar el estómago por un momento. Porque recuerda que la grasa va a durar más tiempo que el sabor.

Hay que ir siempre con la cabeza arriba mirando el futuro, porque como ha dicho mi amiga Patri en su anterior entrada, la mayoría de las veces que dejamos un régimen es por no obtener resultados a corto plazo. Educar al cuerpo requiere unos pocos días, pero la mente es muy complicada y necesita un trabajo muy riguroso y constante. No podemos dar un paso en falso, siempre hay que pisar firme sabiendo por qué voy a hacer algo.

¿Recordáis que os conté que hacía yo cuando me apetecía comer algo que no debía? Hacía una cuenta atrás desde 10 con los ojos cerrados imaginándome una playa vacía. Pues bien, si el impulso hacia la comida que tenéis es tan grande que ni eso puede con él tenéis dos opciones: huir, o afrontarlo y pensar "no me lo voy a comer porque si hoy me permito esto, mañana me permitiré otra cosa, y otro día otra... Y yo tengo un objetivo que cumplir y una meta a la que llegar". Así que tenemos que ser fuertes, porque cuantas más piedras me encuentre a lo largo del camino más grande podré construirlo. Tenemos que luchar por lo que queremos aunque nos cueste la vida y más. Y en ese momento en el las cosas salen mal y estamos a punto de dejarlo todo, justo ahí en ese instante es cuando tenemos que ser más fuertes que nunca para no abandonar. Porque antes de rendirte piensa en la razón por la que estuviste de pie tanto tiempo, y lucha por lo que realmente deseas.

Un abrazo, y aprendamos a decir NO a los excesos, porque en este momento no estamos interesados en ellos. Mañana va a ser un día duro porque tanto Patri como yo tenemos cena y tendremos que aprender a estar en una mesa, sin sentir atracción por algo que no nos conviene. Va a ser un gran esfuerzo, pero creo que valdrá la pena.

Porque esto no es una dieta a corto plazo, sino un cambio de estilo para el resto de la vida.

                                                                                                    Mai.

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