Las cosas desde la perspectiva de un niño, no se ven igual que desde la de un adulto. Yo voy al parque con mi hermana y en dos minutos ya está jugando con tres o cuatro niños, son "sus amigos", a ella le da igual si son mas mayores o mas pequeños, si son de china o de marruecos, si son niños o niñas... Son amigos, y puede jugar con ellos y para ella en ese momento son perfectos.
Los niños son sabios y lo digo porque a veces me quedo helada con algunas contestaciones que nos dejan con el culo al aire a los mayores.
-Tata qué guapa estás.
-¿Si? ¿te gusta como me queda el pelo rizado?
-Mucho, pareces modelo.
-¿Te gusta mas liso o rizado?
- Me gusta de las dos maneras, eres mi hermana y te quiero de todas formas.
(Tiene 6 años)
Y en ese momento te das cuenta de que realmente lo que importa es que soy su hermana, que la quiero y que me quiere. Que no nos paramos a pensar, pero les queremos sean rubios o morenos, sean altos o bajos, flacos o gordos. Que el amor es eso, y lo importante es quién son y cómo son.
Nos pasamos toda la infancia deseando crecer, pero muchas veces crecer es perder esa sabiduría que solo ellos tienen y la verdad que a todos nos iría mucho mejor si cuidáramos mas a ese niño que llevamos dentro. Ellos valoran lo importante... ¡Y yo sólo deseo que ella no crezca! Y como eso no lo puedo evitar, deseo que siga teniendo el mismo corazón que tiene ahora y que nos contagie con su bondad y su sabiduría un poquito a todos.
Muchos besos y abrazos.
Patri.
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