domingo, 26 de octubre de 2014

Día que pasa no vuelve

Doscientos diecisiete días han pasado desde que tomé aquella gran decisión, en la que decidí elegir otro estilo de vida, y así poder vivir a mi manera. A veces creo que ha pasado tan sólo un segundo desde aquellos días en los que, estando mi familia de viaje y teniendo mucho tiempo para pensar, vi que así no quería continuar. Cuando llamé a mi madre y le comenté el cambio que iba a realizar, no se sorprendió (porque no era la primera vez que lo intentaba). En ese momento ella no se dio cuenta de lo que realmente iba a ocurrir. 

Era el tercer intento, pero en algo se diferenciaba del resto. Tenía otra fuerza, las ganas eran mayores... Pero lo realmente importante era que había cambiado mi mentalidad para siempre. Viviendo sola una semana, y con todo el tiempo del mundo libre, me hizo darme cuenta de que el resto de veces había querido adelgazar para verme bien. Ahora, más de 7 meses después, pienso en aquello que ha hecho que este intento sea el acertado. ¿Y sabéis qué es lo que he encontrado diferente? Que me prometí que iba a disfrutar del camino y que no sólo iba a estar orgullosa de mí al final. Porque para poder recorrer un camino y llegar a la meta, primero tenemos que dar un paso. Después, con el otro pie, superar el anterior. Y sí, unas veces tropiezas y pierdes el equilibrio, y también te puedes caer, pero que la única persona que va a tirar de ti para seguir adelante eres tú mismo.

Como ya sabéis los que habéis seguido mi evolución, tuve mi traspiés hace unos meses, y varias veces lo he pasado mal. Y es que, la semana pasada tuve mi último bajón. Porque soy muy exigente conmigo misma, y a veces, eso puede pasarle factura a una. Pero es un bache superado.

Ese día, la verdad es que lo pasé un poco mal, pero gracias a que tengo grandes amigos, me hicieron ver que tenía que vivir la vida al límite, porque día que pasa no vuelve.

Por eso, porque el tiempo se va y no regresa, es por lo que tenemos que aprovechar. E incito a todos y todas aquellos que quieren cambiar su vida y tomar esa pequeña decisión momentánea que se hace enorme con el paso del tiempo, que piensen qué es lo que realmente quieren conseguir. Hay quien lo hace por verse bien, o por sentirse socialmente aceptado, por salud, por trabajo, por la familia, por la educación que quieren dar a sus hijos... Cualquier excusa es buena para hacer cambio de chip, y dedicar mi tiempo a construir mi vida tal y como la quiero. PORQUE CADA UNO TIENE QUE VIVIR A SU MANERA.

A mi bajar de peso me ha supuesto quitarme también un gran lastre mental que llevaba enganchado a mí. Y por eso todavía estoy más contenta.

Os voy a dejar un par de fotos porque sé que hace mucho que no lo hago. Y si con esto consigo ayudar a alguien a terminar a realizar ese pequeño cambio de chip, ya me daría por satisfecha, porque a mí con las palabras de ánimo que muchos y muchas me dirigen por twitter (@DiarioXXL)... no os hacéis a la idea de cuánto me empuja a seguir.

Un abrazo muy fuerte a todas esas/esos XXL que dentro de poco serán L como yo en 217 días.




       Besos y abrazos, Mai. (24.03.2014)

1 comentario: